Cuando las luces dejaron de hablarme, comencé a moverme al ritmo de un beat casi hipnótico. El láser disparado al horizonte rebotaba entre la gente y el paisaje, dando la impresión de un cielo que bailaba entre las nubes y el universo.
Dejé de moverme para contemplar aquel escenario nocturno y fue cuando noté que estaba dejando de existir; mis manos se convertían en polvo y se fundían con la luz roja proyectada sobre mí.
Yo era el amanecer.
jueves, 30 de julio de 2009
martes, 28 de julio de 2009
sábado, 25 de julio de 2009
¿Alguna vez han llevado serenata?
No, no me refiero a llevar un carro y prender el estéreo con la rolita “romance pop” del momento. Hablo de llegar a su ventana guitarra en mano y que el nerviosismo se viese delatado en lo trémula de tu voz, pasar días escogiendo la rolita y otros más memorizándola. Aprendiendo cada acorde, cada pausa, para que llegar más allá de sus oídos…cantar apuntando al corazón.
Cantar hasta que aparezca en su ventana, cantar hasta tenerla en tus brazos y oler su cabello, memorizar ese aroma a luna y rocío que hospeda su piel y abrazarla como si de la nada fuese a convertirse en humo.
Besarla y sentir el frío del sereno en sus labios, sentir la electricidad entre el suelo y sus ojos, una energía casi tangible sólo esa noche.
Una noche de música y un poco de sinceridad.
¿Ustedes que canción usarían para una sereneta?
Cantar hasta que aparezca en su ventana, cantar hasta tenerla en tus brazos y oler su cabello, memorizar ese aroma a luna y rocío que hospeda su piel y abrazarla como si de la nada fuese a convertirse en humo.
Besarla y sentir el frío del sereno en sus labios, sentir la electricidad entre el suelo y sus ojos, una energía casi tangible sólo esa noche.
Una noche de música y un poco de sinceridad.
¿Ustedes que canción usarían para una sereneta?
sábado, 11 de julio de 2009
.::Un sueño es sepia::.
Abrí una puerta que tenía algo así como un sello postal y daba hacia un enorme campo de trigo que llegaba poco arriba de mis rodillas. A lo lejos, se distinguía un árbol teñido de rojo y de una de sus ramas colgaba un columpio. Ahí estabas tú, sentada, con el sol a medio rostro. Caminé con paso hipnótico sin decir palabra alguna. Sonreíste, cerraste un ojo y desperté.
lunes, 6 de julio de 2009
.::Cosas infinitas::.
Y ahí estábamos, tu sentada y recargada contra la pared, yo acostado en el piso viendo tu rostro contra la luz de un farol callejero.
Hablamos de tantas cosas que incluso el aliento nos faltó en algunas ocasiones. Debo confesar que me costaba entender lo que decías pues, aunque ya habían pasado más de tres días desde nuestro primer encuentro, seguía deslumbrado por ese sutil contraste entre el color de tus ojos y el de tu piel.
Me perdía continuamente en tus labios, pensando si eran de seda o si era posible que la piel pudiese llegar a ser tan suave y adoré secretamente el aroma de tus hombros; a madera, a caoba en pleno octubre.
lunes, 29 de junio de 2009
.::El viernes bailé::.
Lo crean o no, para mi es nuevo eso del baile y más si se trata de música del populacho [entiéndase por populacho todo el set bailable de las quinceañeras a la mexican style].
No sé si fue el alcohol, el ambiente, las féminas con sus microvestidos escotados que sobrepoblaban el salón o una mezcla de todo eso aprovechando que andaba de buenas.
El caso es que no pasó más de una hora cuando, con mi trago en mano, estaba dando pasos accidentados hacia el centro de la pista al tiempo que intentaba seguir el ritmo de lo que alcanzaba a escuchar.
Como lo suponía, mis amigos, mis camaradas, hermanos de pacto, mis colegas o como quieran llamarle al par de vagos con pinta de marihuanos que siempre me acompañan; no tardaron en burlarse de mis pintorescos pasos de novato y resaltar cada aspecto de mi posible parentesco con Cantinflas al bailar.
Nunca había bailado nada que no fuese dentro de los parámetros de un rave playero que estuviese lleno de sustancias erróneamente ilegales, pero esa noche, cerca de perder la cuenta de los shots de tequila consumidos, terminé bailando con extrañas y divirtiéndome como rara vez lo hacía en esos eventos.
No recuerdo mucho de lo acontecido esa noche, así que no entraré en detalles para no seguirle inventado y sólo diré: Gracias, alcohol...pero que buena peda.
No sé si fue el alcohol, el ambiente, las féminas con sus microvestidos escotados que sobrepoblaban el salón o una mezcla de todo eso aprovechando que andaba de buenas.
El caso es que no pasó más de una hora cuando, con mi trago en mano, estaba dando pasos accidentados hacia el centro de la pista al tiempo que intentaba seguir el ritmo de lo que alcanzaba a escuchar.
Como lo suponía, mis amigos, mis camaradas, hermanos de pacto, mis colegas o como quieran llamarle al par de vagos con pinta de marihuanos que siempre me acompañan; no tardaron en burlarse de mis pintorescos pasos de novato y resaltar cada aspecto de mi posible parentesco con Cantinflas al bailar.
Nunca había bailado nada que no fuese dentro de los parámetros de un rave playero que estuviese lleno de sustancias erróneamente ilegales, pero esa noche, cerca de perder la cuenta de los shots de tequila consumidos, terminé bailando con extrañas y divirtiéndome como rara vez lo hacía en esos eventos.
No recuerdo mucho de lo acontecido esa noche, así que no entraré en detalles para no seguirle inventado y sólo diré: Gracias, alcohol...pero que buena peda.
viernes, 26 de junio de 2009
.::Podría perderme pero no quiero::.
Te visito diario, pero pocas son las veces que puedo decir algo que pueda considerar bueno. Apenas veo tu sonrisa vestida de cal y canto, soy víctima de un desorden literal que me hace imposible decir algo coherente.
Me enamoro de tus fotos, de tus letras y tus citas...aunque no tenga la menor idea de quien seas más allá de tus palabras. Lejos estoy de saber si tus labios son suaves o si mis brazos podrían amoldarse a tu cuerpo y es difícil no recurrir repetidas veces a mi imaginación para darle timbre a tu voz o suavidad a tus manos, crear respuestas a preguntas que sólo se harían los amantes y dejar de ser extraños.
Me enamoro de tus fotos, de tus letras y tus citas...aunque no tenga la menor idea de quien seas más allá de tus palabras. Lejos estoy de saber si tus labios son suaves o si mis brazos podrían amoldarse a tu cuerpo y es difícil no recurrir repetidas veces a mi imaginación para darle timbre a tu voz o suavidad a tus manos, crear respuestas a preguntas que sólo se harían los amantes y dejar de ser extraños.
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