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viernes, 12 de febrero de 2010

.::Tenía tiempo sin soñarte. Parte 2::.

Necesito rehabilitación. Enciérrenme en donde nadie me encuentre, donde este sólo; tan sólo, tan aislado que no me visite ni tu recuerdo.
Busco desintoxicarme, deshacerme de los inagotables vicios que dejaste a tu paso. No quiero que mis labios ardan en busca de tus besos ni que mis manos abracen al fantasma de tu cuerpo.
Enciérrenme donde el aroma de esos cabellos no me alcancen, y las paredes sean tan duras y grises que no puedan recordarme a su piel.
No quiero ventanas, no quiero ver las estrellas ni sus de sus ojos en cada reflejo de luna que entre en la habitación. No quiero sol, para no sentir el calor que su cuerpo me daba, ni mucho menos recordarla así de cerca.
Quiero sudar su recuerdo a través de mis dedos y convertirlo en canciones, para gritar que no hay dolor y convencerme de que todo esta bien.

jueves, 21 de enero de 2010

.::Tenía tiempo sin soñarte. Parte 1::.

Llenamos el espacio con palabras, sonrisas y silencios. Tan lleno quedó el cuarto con nuestras risas que fue inevitable quedar tan cerca de tus labios.

Me volví adicto a esos besos tímidos y cálidos que despegaban de tu boca para aterrizar sobre mi piel.
Tus latidos caían silenciosamente sobre mi pecho al abrazarte. Esos abrazos sordomudos donde podía percibirse un dejo de electricidad tornasolada. Luces de múltiples sabores bailaban en el pequeño espacio al que daban lugar nuestras palmas cuando nuestras manos se aprisionaban mutuamente. Cada roce, cada movimiento era tan nuevo como su antecesor, pero fluido, como piel sobre piel que ya se conoce.

Tenía tiempo sin soñarte, tenía tiempo sin querer hacerlo.
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sábado, 11 de julio de 2009

.::Un sueño es sepia::.

Abrí una puerta que tenía algo así como un sello postal y daba hacia un enorme campo de trigo que llegaba poco arriba de mis rodillas. A lo lejos, se distinguía un árbol teñido de rojo y de una de sus ramas colgaba un columpio. Ahí estabas tú, sentada, con el sol a medio rostro. Caminé con paso hipnótico sin decir palabra alguna. Sonreíste, cerraste un ojo y desperté.

jueves, 11 de junio de 2009

.::Carta a las Humanidades que estudian Ciencias en algún Colegio::.

Hola Trista:
Hace meses que no te escribía, se que estás acostumbrada a recibir mis quejas y
berrinches. Yo al menos lo estaba.
Hacen falta solo un par de días para que el mes termine. Me conoces, siempre espero
que los meses terminen. Así como han terminado los últimos nueve meses que he estado
en esta escuela, disfrutando de mi insistente existencia.

Leyendo tus cartas, recordé lo que era mi vida en antiguas escuelas, recordé lo que era
de mi y digo era, porque he cambiado a magnitudes industriales. Se dice que las
personas no cambian, sería más exacto decir que se degeneran un poco mas. Tal vez soy un
degenerado a baja escala, ¿No lo crees?...yo tampoco.
Siempre se sigue conservando la esencia, el espíritu de una persona, pero el cambio es
necesario e involuntario. Adaptación.
De ahí nace el motivo de esta redacción. No sé si aún recuerdas cuando, en una de tus
cartas, me preguntaste el porqué de mi continuo cambio de escuela hasta llegar a la
Morelos. Pues bien, todo se reduce a adaptación, a entender y a saberse entendido.
Las escuelas son un mar de gente, un mar de imágenes y una fuente inagotable de ideas
en un eterno debate...o solían serlo.
En las últimas escuelas a las que asistí todo era sistemático, complejo, limitado y perfecto.
Eran clones etiquetados como maniquíes en un almacén. Cada tarde, al salir de clase, la monotonía de mis pasos podían platicarte lo apurado que estaba por llegar a casa, abrir la puerta, mirar la pared, a escuchar sonidos aburridos, a esperar esa llamada...a hacer lo mismo...
Pero aquí no, no en mi escuela. Aquí todo se asemeja mas a una utopía estudiantil; una comunidad de individuos que pueden ver las cosas desde mi perspectiva sin perder la suya.
Tan solo basta sentarse en un pasillo, dejar mochila, tarea y prejuicios a un lado y
comenzar a observar. Siempre hay algo que ver; todo está lleno de matices, de formas, de sonidos, de músicos, pintores, escritores, informáticos, ociosos, marginados sociales, alcohólicos, cafeinómanos, deportistas, drogadictos y gente tan genérica que no es difícil para la mente humana promedio asimilarlos.
Mi escuela es un mundo, y su población es proporcional al de la vida real. Pero aquí no
hay cajitas plásticas envueltas en un código de barras y uniforme, no tenemos
sobrepoblación de marcas registradas en cada salón y no tenemos, hasta donde sé, ningún estereotipo escolar impuesto.

Es como entrar a una de esas burbujas donde el espacio tiempo se sincroniza con la
percepción de la realidad de cada uno de los habitantes.
¿Recuerdas el árbol, justo a la entrada, donde siempre me encontrabas?. Sí, sigue ahí,
siguen los mismos fumadores (con alguna u otra nueva adquisición) al borde de un cataclismo existencial causado por algún trabajo final que caduca en una hora.
Pero claro, siempre dejando a un lado esa necesidad de estresarse por tareas inconclusas que por tradición, se entregan en hojas de cuaderno, comenzadas con pluma y terminadas con lápiz para dar lugar a un poco de humo y ocio.

También recuerdo el día que pasaste fugazmente de visita y descubriste que el piso de los pasillos era cómodo al grado de causar somnolencia...ya no dejan dormir en los pasillos, pero las bancas aún están libres de impuestos.

Como dije, todo es cuestión de adaptarse. Y me eh adaptado bastante bien a esta, mi
escuela.
En fin, ojalá esto conteste tu pregunta. Me despido, mañana tengo clases y, por mas que
me guste el ambiente, levantarse temprano no deja de ser un fastidio. Espero verte
pronto.

Atte: Wallas

jueves, 4 de junio de 2009

.::El último y me voy::.

Me gusta conversar, intento hacerlo diario aunque sea difícil en ocasiones. Cada día hay personas nuevas, temas nuevos y escenarios varios; me doy cuenta de quienes tienen algo que decir, quienes deberían callar o quienes simplemente no hablan...sólo expulsan ideas de forma irregular y ruidosa.

Las conversaciones las suelo medir de muchas formas, con risas por ejemplo. Pero también uso silencios incómodos, vasos de agua, miradas cruzadas, suspiros...aunque mi forma favorita es la de los cigarros.
Puedes hablar de tantas cosas mientras se consumen esos escasos cinco centímetros de tabaco y papel arroz, que podría haber toda una vida dentro de una cajetilla.
Ella solía decirme: “Se acaba este cigarro y me despido...” y yo deseaba que se consumiera lentamente, que esa braza cilíndrica fuese eterna...o por lo menos que durara hasta el amanecer.
Entre mis amigos, en esas noches de marzo donde nos dábamos cuenta de lo mucho que habíamos cambiado durante el otoño, regularmente nos veíamos envueltos en ese humo danzante acompañado de su aroma tan distintivo y siempre he creído que es parte de un ritual. Un ritual donde cerramos círculos para abrir nuevos. Nos despedimos con el clásico: “Nos vemos después”, sabiendo que podrían pasar meses sin saber el uno del otro, cambiar, correr, caer, levantarse, experimentar, madurar y aún así jurar que, al volver, seremos los mismos extraños que ríen o lloran bajo el mismo techo pero por diversas circunstancias.
Pienso que uno no se hace adicto al tabaco, se hace adicto al sentimiento de compañía entre fumadores, a las historias que caben en una cajetilla, a los recuerdos, a la nostalgia, a las carcajadas, a las figuras que forma el humo contra la luz del ordenador, a lo hipnótico de ese aro de fuego... al aroma que forma la mezcla de nicotina y el rastro de perfume que quedó impregnado en mi almohada después de que ella se fue para no volver.

Todo esto escrito en compañía de un cigarro, en caladas con sabor a recuerdos.

miércoles, 28 de enero de 2009

.::El chocolate inspira::.

-Casi nadie sonríe. Hay escasez de sonrisas por allá.
-Entonces...¿No hubo una sonrisa perdida que llegara a ti de la nada, esperando a que tú la respondieras?.
-Bueno...solo una vez.
-¿En dónde?.
-En Brujas, Bélgica.
-¿Y cómo fue? Quisiera imaginarlo...
-Mágico.


Era 24 de diciembre por la tarde, estaba en una pista de hielo. El sol apenas se asomaba porque había una sobrepoblación de nubes casi industrial...y ella estaba a punto de caer en medio de la pista.
Me apresuré a alcanzarla y le ofrecí un brazo. Ella me sonrío y le respondí...
Después de eso su acompañante le llamó desde el otro extremo de la pista y ella...
ella se despidió con un guiño...un guiño acompañado de unos ojos amielados que no volví a ver.




Para Angie...y sus mejores sonrisas. Fieles acompañantes de esas noches de desvelo.

miércoles, 22 de octubre de 2008

El profe y su plumoncito::.

Lo sé, lo sé ya ni me digan nada. Uff como si tuviera tantos lectores preocupados por mi paradero de estos últimos cinco días. ¿Qué le pasó al Wallas?, ¿Dios mió[Sí, de miar] dónde andará?.
Pues resulta que hay cierto profe en mi escuela que es el encargado de dejar esas macrotareas que no hacen ningún bien a nadie. Es más creo que causa confusión y alteración dentro de los estudiantes.
Él y su plumoncito rojo con el que plasma un rayón justo después de tu nombre si no le llevas una de sus absurdas tareas.
Ya aborrezco el rojo, y más si proviene de un plumoncito de segunda mano. Lo veo por todas partes y todo es por culpa de ese profesorsucho y su inhumana forma de calificar.
Total, esa es la razón por la cual he estado apartado de mi blogcito, pero no tardo en mandar al susodicho, con todo y plumón, al demonio.

¿A ustedes no les ha tocado un profesor así?

martes, 14 de octubre de 2008

¡Ya vistes! El Wallas se perjoró la ceja, tú:::

Así es y soy muy feliz con mi nueva adquisición. Le sacaba a eso de perforarme la ceja más por que no me gustan las piezas que por otra cosa. Pero ayer precisamente encontré una pieza que me gustó: Rosa, minimalista y calibre 16 *O*. Fue amor a primera vista.
Con ese mismo arranque pasional la compré y me perforé.
No, no me dolió, pero aveces me molesta un poco(con eso de que me da por dormir boca abajo) aún con esas ligeras trabas, nos llevamos bastante bien y es buena compañera ^^.
Luego pondré una foto para presumirles un poco más.


Paz.